Afinidad por aproximación y afinidad por cercanía

C.S. Lewis en su libro “Los cuatro amores” habla de las relaciones de semejanza e identidad entre realidades.

Menta en su ensayo la diferencia entre llegar a un sitio y estar en un sitio.

Las relaciones humanas tienen, en juicio de C. S. Lewis, dos dimensiones. La cercanía por semejanza y la cercanía por aproximación.

Así las relaciones por semejanza se establecen principalmente en la familia, y a la formación de una familia están encaminadas.

Somos entre hermanos semejantes, parecidos. Hijos de un mismo padre y madre.

Las relaciones de paternidad, fraternidad y filiación son típicamente relaciones de semejanza.

Ahora bien, las mismas pueden retorcerse por la falta de aproximación. Lo que unido estaba puede romperse al faltarle la pata de la tarea.

Las relaciones de aproximación son aquellas que se dan en la existencia y experiencia. Se parecen más a las relaciones de amistad o relaciones profesionales.

Una relación profesional no nace, se hace. Se encuentra pero ha de cultivarse. La naturaleza humana tiende a buscar la afinidad por semejanza en las relaciones por aproximación, porque el ser humano no puede existir “sólo”.

Así, advertido esto, las relaciones de amistad y de profesión tendrán forma de fraternidad y/o esponsalidad en la medida en que se busque la identidad.

Aunque una persona humana no puede en estricto sentido identificarse con otra, ya que su ser es único.

Pienso que gran parte de los problemas de confianza y afinidad en nuestros días se solucionarían repensando las relaciones profesionales y de amistad desde la perspectiva de la aproximación y no desde la identidad. Ya que tal identidad sólo se da en contadas ocasiones.