Vocación docente

Vocación docente

He creado una colmena (cosas de una red social profesional muy Interesante, llamada BeBee)  sobre vocación docente con la intención de encontrar personas que compartan conmigo la pasión por un mundo educativo diferente.
Llevo ya un año rumiando mis últimos 10 como profesor. En los que he aprendido que la tarea más sublime y menos evidente es la del educador.
En una ocasión un compañero de profesión me aseguró que era diferente. Y lo he constatado durante años y cursos después.
Hay pocas cosas menos evidentes que la tarea de ayudar a crecer. La libertad, las potencias humanas, la propia naturaleza del hombre, son dimensiones que no se “potencian” con acciones directas o previstas.
Cuando me matriculé en el primer año de Magisterio en una de las primeras clases el profesor -don Juan José Javaloyes-  preguntó a los asistentes la causa de nuestro estudio. La mayoría, siguiendo quizá la teoría de las neuronas espejo, contestó que “porque me gustan los niños”. Yo no podía contestar eso, aunque también compartía una empatía connatural con ello. Advertí que lo que me movió a matricularme como estudiante de Magisterio era algo más profundo. La necesidad de dar algo más a los alumnos. La necesidad de compartir el sentir de la verdad y la trascendencia. La necesidad de ayudar a otros a alcanzar el sentido de su existencia. A ayudar a crecer.
Pasado el tiempo, desconozco si mis compañeros de aula volverían a responder eso. “Me gustan los niños” pese a miles de experiencias desagradables, niños maleducados y consentidos. Familias sin miramientos que “repiten estructuras de otro siglo”: estudia, obtén un título y tendrás trabajo. Nada sobre el verdadero vector de la existencia: ser feliz.
Lo que si puedo decir, es que a pesar de los pesares, con más años y experiencia, volvería a decir lo mismo.
A mí lo que me mueve es ayudar, ayudar a ser feliz.

Tags: Blog, Vocación, docencia

May 25, 2017 at 11:50PM
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C.S. Lewis y la educación

C.S. Lewis y la educación

En este post de hoy voy a presentar (re-presentar) al conocido escritor inglés Clive Stipe Lewis. Autor de obras de literatura juvenil como Las Crónicas de Narnia y ensayos filosóficos de gran calado como Los cuatro amores, La abolición del hombre o Mero cristianismo. 

Como profesor de literatura de corte anglosajón siempre estuvo pendiente de las ideas de fondo y los problemas relacionados con la educación. 

Muchas tesis se han desarrollado ya sobre el autor, considerado por muchos como el gran apologeta del siglo XX en Europa. 

Uno de los libros mencionados arriba, La abolición del hombre versa sobre el devenir de una educación alejada de la ley natural. Uno de los puntos más polémicos sobre los que trata bien merece una consideración al respecto. 

La necesidad de una educación virtuosa, centrada en proporcionar hábitos y actitudes propias del hombre. 

La educación como tecnología actualmente no responde al ser natural del hombre. Como menciona en uno de sus capítulos, la naturaleza no puede ir contra sí misma, ya que terminaría aniquilándose. 

La lucha de la sociedad del consumo y la información es la lucha de unos hombres para dominar a otros. 

Desde esta perspectiva los Estados, sistemas educativos y entramados comerciales buscan controlar los mecanismos de la sociedad. En definitiva, una obra de ingeniería social. 
El libro de C. S. Lewis se completa con una trilogía de ficción (aparentemente) muy poco conocida por el público: las crónicas de Ramson. Viaje a Perelandra, El planeta silencioso y Esa horrible fortaleza. La última obra es a mi juicio la más acorde con la tesis filosófica del libro que comentaba al principio. 
El poder del hombre para hacer de sí mismo lo que le plazca significa, como hemos visto, el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que les place.

Tags: Blog, C.S. Lewis, filosofía

May 19, 2017 at 05:52PM
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Los tres anhelos de la humanidad

Los tres anhelos de la humanidad
Super-longevidad, super-inteligencia y super-felicidad. Las dos primeras, gracias al avance de la cultura, la medicina, la alimentación y los avances de la sociedad del conocimiento son hechos incontestables. Pero la última, la verdadera plenitud del ser humano, dista mucho de ser una meta realmente alcanzable. 

“Yo soy el camino, la verdad y la vida” dijo Jesús de Nazaret en uno de sus discursos, el del Pan de Vida. Y todavía nos planteamos cuál es el secreto del verdadero fin felicitarlo del ser humano. 
La felicidad no es una meta hasta que uno se empeña en alcanzarla por los medios verdaderamente humanos. La solución solo puede ser humana. No puede ser tecnológica. 
La plenitud de vida del hombre reside esencialmente en la búsqueda de aquello que no puede ser arrebatado ni eliminado de nuestra vida. Aquello que es suficientemente fuerte como para hacer fuerte al hombre. 
Tradicionalmente se ha puesto el hincapié en los afectos y en las emociones, pero es la voluntad la que permite al ser humano ir al bien que le corresponde. 
Si el siglo XXI quiere ser recordado como el momento de la historia de la humanidad en que definitivamente se alcanzaron los tres anhelos eternos del ser humano, habrá que gritar a todo el mundo que se equivoca. La felicidad es familiar, la felicidad no puede ser egoísta. La felicidad consiste no en buscarla para uno mismo sino en buscarla para los demás.  

Tags: Blog
April 10, 2016 at 10:40AM
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