Os comparto una entrevista que me hicieron a comienzos de junio: una grata sorpresa

¡Hola, hola! ¿Cómo habéis pasado el día? ¡Espero que genial! Hoy os traigo una entrevista súper interesante a un maestro auténtico que a mí me inspira muchísimo: Fran Prieto (aunque él prefiere que le llamemos Kiko. Habrá que hacerle caso, entonces). ¿Os animáis a leerla? Estoy segura de que a los que buscan y están…

a través de Francisco Prieto: “ser maestro es ayudar a crecer como personas a los alumnos” — Otra Educación es posible

A veces el error no es la respuesta sino la pregunta

El sistema educativo se creó para dar respuesta a un problema de alfabetización, empleabilidad y desarrollo industrial de una sociedad, la del siglo XVII que no estaba preparada para el crecimiento demográfico ni cultural que supuso la revolución científica de la ilustración.

He aquí los dos puntos del problema: la industrialización y la ilustración. Casualmente empiezan por “i” , pero nada que ver.

La ilustración trajo con sigo la creencia ciega en que el pensamiento científico traería cotas de progreso y bienestar que “por fin” llevarían al hombre a otro nivel. El progreso del hombre por encima de la naturaleza (¿os suena? ): el definitivo dominio del hombre sobre sí y sobre la naturaleza misma.

Para llevar a cabo semejante tarea era necesario un sistema: el sistema educativo. Formar personas es tarea exclusiva del núcleo familiar. Extendiendo el concepto de “familia” a la “tribu” o “clan”, la familia de familias, la sociedad, tiene como tarea formar a las personas para alcanzar el desarrollo adecuado a fin de “perpetuar” la especie y la cultura (biología y sociedad)

El reto era crear un sistema “claro y distinto” para no tener “problemas”: la ciencia había avanzado mucho en este campo. ¿por qué no la educación?

Se creó, para dar respuesta al problema, el sistema didáctico. Muy científico en sus términos ilustrados. Deductivo, lógico y dimensional.

Años de estudios, proyectos de inteligencia y demás.

Llegamos al siglo XX y la ciencia empieza a señalar cosas que hasta ese momento eran “innombrables”: la ciencia se equivoca de vez en cuando. El cambio de paradigma es un “necesarium” en el desarrollo científico. ¿Y que pasa con la educación?

La pregunta seguía siendo la misma: ¿Cómo preparar de forma masiva a cientos de miles para una sociedad industrial, mercantil e ilustrada? La respuesta era la misma: didáctica, metodología, evaluación y sistema educativo.

Hoy en día no tenemos ese problema: no existe la “sociedad industrial, mercantil e ilustrada”. La alfabetización ha llegado a casi todos los rincones del planeta y la didáctica, metodología, evaluación y sistema educativo, no dan más de sí.

Antes no había profesores, por eso el libro de texto: usa algo que no requiera ciencia didáctica. Sigue el libro y enseñarás.

Pero ahora no.

Los ideólogos de la renovacion pedagógica hablan de los tres puntos de llegada para la educación del siglo XXI: personalización, multidisciplinariedad y ubicuidad.

En realidad, es posible que te estén contando lo mismo que en el siglo XVII. El mismo discurso para llegar a lo mismo. Su didáctica va a salvar el sistema. ¿Por qué? Porque es su única vía para la supervivecia. Recuerdas. Perpetuar la especie y la cultura.

Yo no voy a darte una solución. Solo quiero sugerir. ¿Te imaginas aprender realmente algo con pasión?

Mi idea concreta:

– Profesores de todas las etapas pero con pasión por la educación. Abstenganse profesores de silla y libro.

– Espacios adecuados para desarrollar sus pasiones y enseñar. ¿Realmente te gusta enseñar science en inglés? ¿Eres de ciencias o de letras?

– Sistema de acreditación de aprendizaje basado en evidencias. La ciencia para lo que realmente sirve (punto a debatir)

– Conciliación vida y aprendizaje. Co-working y colegio…

– Aprendizaje enfocado a la responsabilidad.

– Itinerarios personales. Coaching educativo-familiar.

Afinidad por aproximación y afinidad por cercanía

C.S. Lewis en su libro “Los cuatro amores” habla de las relaciones de semejanza e identidad entre realidades.

Menta en su ensayo la diferencia entre llegar a un sitio y estar en un sitio.

Las relaciones humanas tienen, en juicio de C. S. Lewis, dos dimensiones. La cercanía por semejanza y la cercanía por aproximación.

Así las relaciones por semejanza se establecen principalmente en la familia, y a la formación de una familia están encaminadas.

Somos entre hermanos semejantes, parecidos. Hijos de un mismo padre y madre.

Las relaciones de paternidad, fraternidad y filiación son típicamente relaciones de semejanza.

Ahora bien, las mismas pueden retorcerse por la falta de aproximación. Lo que unido estaba puede romperse al faltarle la pata de la tarea.

Las relaciones de aproximación son aquellas que se dan en la existencia y experiencia. Se parecen más a las relaciones de amistad o relaciones profesionales.

Una relación profesional no nace, se hace. Se encuentra pero ha de cultivarse. La naturaleza humana tiende a buscar la afinidad por semejanza en las relaciones por aproximación, porque el ser humano no puede existir “sólo”.

Así, advertido esto, las relaciones de amistad y de profesión tendrán forma de fraternidad y/o esponsalidad en la medida en que se busque la identidad.

Aunque una persona humana no puede en estricto sentido identificarse con otra, ya que su ser es único.

Pienso que gran parte de los problemas de confianza y afinidad en nuestros días se solucionarían repensando las relaciones profesionales y de amistad desde la perspectiva de la aproximación y no desde la identidad. Ya que tal identidad sólo se da en contadas ocasiones.

¿Eres maestro? Seguro que vales para muchos más trabajos que ni siquiera conoces…

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La foto de cabecera de este post muestra de forma muy simple la idea que quiero transmitir. Se trata de lanzar un guiño de optimismo a los cientos de profesores que todavía no han encontrado su trabajo o colegio perfecto. Sé que estáis ahí, os puedo “ver”.

 

No me he vuelto un “conspiranoico” pero no es la primera vez ni será la última que percibo que somos muchos los que todavía no hemos encontrado “eso” que buscamos.

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En este año largo que llevo reflexionando sobre la situación del sistema escolar, los profesores, las empresas de educación, las familias: el futuro de la empleabilidad y de la sociedad; he pensado que los que estudiamos educación, magisterio, pedagogía, psicología o algunas otras ramas menos “técnicas” del saber; tenemos que estar orgullosos, sacar pecho y no “venirnos” abajo ante los cantos de sirena que día a día nos presentan las Redes Sociales o los portales de empleo, ante el advenimiento de los procesos de automatización o la incorporación de agentes robóticos y procesos de machine learning a las empresas.

Estudiaste educación: eres la persona perfecta para cambiar el mundo.

No solo porque sabes de personas o de psicología, sabes de la vida.

Pongamos ejemplos concretos: buscan un experto en comunicación (sin faltar al respeto a los profesionales de la comunicación…), pero tú no has estudiado ni periodismo ni comunicación digital o márketing. Lo que has estudiado es educación, cómo enseñar. Eso es lo que crees.

Eres un gran comunicador. ¿Quién tiene cada día durante 8 horas seguidas a cerca de 25-30 clientes permanentemente demandando servicios de calidad, estructuras de aprendizaje relevantes o un seguimiento personalizado del crecimiento, desempeño y adquisición de competencias? Tú.

Eres un experto en márketing. ¿Cómo vas a hacer para llevar la información adecuada en el formato adecuado a las personas adecuadas? ¿Usarás estrategias de one to one, one to many, peer instruction? ¿Y el feed back? ¿Cómo sabrás si los clientes han recibido con satisfacción el producto que buscaban? ¿Qué producto se adapta mejor a cada cliente? ¿Quién hace todo esto cada día, durante 8 horas y delante de 25-30 potenciales clientes? Tú, cada vez que programas tus clases con energía, con profesionalidad, con rigor. 


Eres experto en recursos humanos, lo sabes ¿no? ¿Quién atiende durante un curso 25-30 procesos de selección, sometidos a reportes de calidad milimetrados y cuantificados por rigurosos test de rendimiento y validados por prestigiosas universidades de todo el mundo? ¿Quién es capaz de sacar adelante un potencial personal con el que casi nadie cuenta, pero que está ahí? ¿Quién es capaz de dinamizar o gamificar una estructura de capacitación profesional que cada día requiere de diferentes estrategias, presencia y gestos? ¿Quién es capaz de sacar la mejor sonrisa de sus interlocutores? Tú. No lo olvides.

Eres experto en Marca Personal. ¿Que no te lo crees? Mira. Puedes saber de casi todo, sabes incluso que no sabes todo (Sócrates, ¿te acuerdas?) Eres un generador de cambio, “influencer”, capaz de llegar a lo profundo de cada persona, las pasiones, los intereses, las metas. Encuentras siempre personas mejores que tú, pero no las criticas o envidias. Las valoras y tratas de aprender de ellas. Tienes mucho que ofrecer, cada día. La mejor marca personal que puedes ofrecer no se ve en gráficas de rendimiento, valores bursátiles o estadísticas de predicción electoral. Si hubiera elecciones en pequeños grupos sabes que tendrías 25-30 votos más cada año, como mínimo.

Eres de alguna manera “todas las profesiones” porque en todas ellas puedes “dejar tu impronta”

Sentido litúrgico del aula: presencia, gesto y palabra

moises y la zarza

Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar que pisas es tierra sagrada.
Éxodo, 3. 5

Cada vez que un profesor se introduce en el aula algo sagrado, sumamente trascendente sucede.

Cada ser humano es un “intangible” en sí mismo. Y al entrar en el aula el proceso de enseñar, de educar, de sacar adelante el potencial inherente de cada ser humano nos interpela a cuidar con especial delicadeza cada acto sublime en el que estamos teniendo parte.

Una manifestación de la grandeza de la tarea educadora es el sentido litúrgico del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Lo litúrgico es aquello que nos trasciende porque está fuera de nosotros pero a la vez nos transforma porque actúa en nosotros.

En liturgia se distinguen tres necesarios conceptos para poder definir una acción como litúrgica: la presencia, el gesto y la palabra.

La presencia hace mención a la actitud de quién es protagonista del hecho. En el proceso educativo, hay claramente una presencia dialógica: dos seres que buscan el crecimiento mutuo. La naturaleza humana, se asemeja a la divina por dos vías: por aproximación y por semejanza.

Por semejanza, es un don. No podemos merecer más parentesco con Dios que el que ya nos ha dado en la creación. Por aproximación, es nuetra tarea.

En la tarea humana de aproximarse a la naturaleza divina (si es que se puede llamar naturaleza a lo divino) la acción es de crecimiento. En la tarea de crecer, de ayudar a otro a crecer se establece la genuina presencia. 

El gesto. Enseñar y educar es cosa de detalles. La virtud está en los detalles. La elegancia y el cariño están en los gestos, pequeños o grandes del obrar humano.

El sentido litúrgico del gesto es que nuestros actos inmanentes que nos perfeccionan como ser humano sin la mediación de otro (por eso la virtud mejora la calidad de vida) pueden referirse también y en igual medida a perfeccionar a otro. Cada detalle, cada movimiento, cada gesto es importante en el aula.

Y por último, pero no menos importante, la palabra. 

El don de la enseñanza, su verdadera significación, tiene su puesta en escena mediante la palabra. 

Litúrgicamente, la palabra hace referencia al ser analógico y simbólico de lo dicho. Cuando le decimos a un alumno: “Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien, importa más que el hacerlas” no solo le estamos animando a hacer buena caligrafía o a fijarse en las posibles faltas de ortografía: le estamos mostrando más que lo que nuestras mismas palabras significan.

Es por ello que, si eres maestro, te animo a pararte un poco cada día, a reflexionar sobre tu trascendental tarea. Párate a considerar si cuidas cada gesto, cada palabra, si eres presencia de Aquel a quien pretendes alcanzar

Influencer, educación y redes sociales

Ya se sabe de sobra lo que son las redes sociales, un entramado de perfiles personales, con seres humanos que tratan de vivir y avanzar como personas. La existencia personal es también social. La naturaleza del ser humano es colaborativa y relacional. Pero…

El asunto del desarrollo personal daría mucho para debatir y dialogar desde casi todos los puntos de vista: soledad o familia. Individualismo o socialismo. Egoísmo o generosidad. Inmanencia o trascendencia. No son estrictamente sinónimos ni siquiera análogos. Pero si son polos opuestos.

En nuestro tiempo, la proliferación de las redes sociales ha descubierto un rasgo de lo social que hasta hace poco no se percibía.

Lo social es también comercial.

Si hay dos o tres personas reunidas, seguro que hay intercambio. Y ahora…hay cientos de miles reunidos, y como era de esperar, hay intercambio.

¿Qué venden? A ellos mismos. Puede que suene a otra cosa, pero un influencer puede llegar a convertirse en un proxeneta.

Lo desarrollo a continuación. Una persona adulta en las redes sociales seguramente tenga la capacidad, madurez y prudencia de diferenciar entre valor, estímulo y conciencia. Si reúne lo que se llaman virtudes fundamentales estamos hablando de esa persona fuerte, prudente, templada y justa. Esa que es un “real influencer”.

Pero un menor sin ser demasiado pesimista, no diferencia entre valor, estímulo y conciencia. Para él las tres cosas son lo mismo. Por eso un influencer puede distinguir entre el valor del producto, su propio estímulo para venderlo y la conciencia recta en el proceso de venderlo. Pero un menor no.

Así, en demasiadas ocasiones vemos que los jóvenes quieren ser influencers, pero no distinguen entre valor, estímulo y conciencia. 900

Confianza: fundamento para el aprendizaje no lineal

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Otro de los muchos temas que podemos tratar en educación es la manera en que se relaciona el alumno con su profesor.
El proceso de aprender no es un proceso directo, determinable, o si lo prefieres, evidente.
Es una relación casi trascendental. En la medida en que dos seres -alumno y profesor- ponen en juego algo más que sus acciones o hechos.
La acción que no solo modifica o transforma nuestro ser (inmanencia) se llama trascendencia.
En esa trascendente relación la confianza el clave. La empatía y simpatía del profesor juegan un papel casi obligatorio.
La mayor relación trascendental en el ser humano es la filiación “nadie nace sin ser hijo” (cfr. Leonardo Polo)
Pero necesitamos reconstruir una nueva educación basada en la confianza. Tanto padres como profesores tenemos la obligación de sanar las heridas de la sociedad de la sospecha. Corrupciones aparte, la confianza necesita recuperar su lugar en el mundo.

Ayuda a tus hijos a descubrir su talento

Esta entrada pretende ser una muestra pequeña del potencial que tiene trabajar las competencias personales de cada ser humano. No hablo de competencias académicas o escolares, sino de las personales. Una persona no es reducible a su currículum o a su historial académico. Es mucho más. Cada persona es un universo, como ya dijo Kant en la Introducción a la crítica de la razón pura.

Dos cosas llenan de admiración mi alma: el cielo estrellado sobre mi, y la conciencia moral en mi.

Inmanuel Kant

En cierta manera lo que nos pasa a todos es que necesitamos vivir con pasión. Pero por desgracia las escuelas, siguiendo la filosofía kantiana (no todo es perfecto en Kant) reducen la vida a “deber ser” y no a “saber ser”.

Termino adjuntando el enlace al pdf que motiva esta entrada: un placer.

Masterminds Empowering Learning

Vocación docente

Vocación docente

He creado una colmena (cosas de una red social profesional muy Interesante, llamada BeBee)  sobre vocación docente con la intención de encontrar personas que compartan conmigo la pasión por un mundo educativo diferente.
Llevo ya un año rumiando mis últimos 10 como profesor. En los que he aprendido que la tarea más sublime y menos evidente es la del educador.
En una ocasión un compañero de profesión me aseguró que era diferente. Y lo he constatado durante años y cursos después.
Hay pocas cosas menos evidentes que la tarea de ayudar a crecer. La libertad, las potencias humanas, la propia naturaleza del hombre, son dimensiones que no se “potencian” con acciones directas o previstas.
Cuando me matriculé en el primer año de Magisterio en una de las primeras clases el profesor -don Juan José Javaloyes-  preguntó a los asistentes la causa de nuestro estudio. La mayoría, siguiendo quizá la teoría de las neuronas espejo, contestó que “porque me gustan los niños”. Yo no podía contestar eso, aunque también compartía una empatía connatural con ello. Advertí que lo que me movió a matricularme como estudiante de Magisterio era algo más profundo. La necesidad de dar algo más a los alumnos. La necesidad de compartir el sentir de la verdad y la trascendencia. La necesidad de ayudar a otros a alcanzar el sentido de su existencia. A ayudar a crecer.
Pasado el tiempo, desconozco si mis compañeros de aula volverían a responder eso. “Me gustan los niños” pese a miles de experiencias desagradables, niños maleducados y consentidos. Familias sin miramientos que “repiten estructuras de otro siglo”: estudia, obtén un título y tendrás trabajo. Nada sobre el verdadero vector de la existencia: ser feliz.
Lo que si puedo decir, es que a pesar de los pesares, con más años y experiencia, volvería a decir lo mismo.
A mí lo que me mueve es ayudar, ayudar a ser feliz.

Tags: Blog, Vocación, docencia

May 25, 2017 at 11:50PM
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C.S. Lewis y la educación

C.S. Lewis y la educación

En este post de hoy voy a presentar (re-presentar) al conocido escritor inglés Clive Stipe Lewis. Autor de obras de literatura juvenil como Las Crónicas de Narnia y ensayos filosóficos de gran calado como Los cuatro amores, La abolición del hombre o Mero cristianismo. 

Como profesor de literatura de corte anglosajón siempre estuvo pendiente de las ideas de fondo y los problemas relacionados con la educación. 

Muchas tesis se han desarrollado ya sobre el autor, considerado por muchos como el gran apologeta del siglo XX en Europa. 

Uno de los libros mencionados arriba, La abolición del hombre versa sobre el devenir de una educación alejada de la ley natural. Uno de los puntos más polémicos sobre los que trata bien merece una consideración al respecto. 

La necesidad de una educación virtuosa, centrada en proporcionar hábitos y actitudes propias del hombre. 

La educación como tecnología actualmente no responde al ser natural del hombre. Como menciona en uno de sus capítulos, la naturaleza no puede ir contra sí misma, ya que terminaría aniquilándose. 

La lucha de la sociedad del consumo y la información es la lucha de unos hombres para dominar a otros. 

Desde esta perspectiva los Estados, sistemas educativos y entramados comerciales buscan controlar los mecanismos de la sociedad. En definitiva, una obra de ingeniería social. 
El libro de C. S. Lewis se completa con una trilogía de ficción (aparentemente) muy poco conocida por el público: las crónicas de Ramson. Viaje a Perelandra, El planeta silencioso y Esa horrible fortaleza. La última obra es a mi juicio la más acorde con la tesis filosófica del libro que comentaba al principio. 
El poder del hombre para hacer de sí mismo lo que le plazca significa, como hemos visto, el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que les place.

Tags: Blog, C.S. Lewis, filosofía

May 19, 2017 at 05:52PM
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